Compartir es una habilidad aprendida, no natural, y es crucial enseñar a los niños a hacerlo. A menudo, los niños pequeños sienten que todo les pertenece y pueden mostrarse reacios o incluso violentos al compartir. Es fundamental transmitirles que compartir no significa perder, y que al hacerlo se pueden disfrutar más del juego.
Compartir en el desarrollo infantil
Compartir es una habilidad social vital que juega un papel crucial en el desarrollo de los niños. Desde que son muy pequeños, los niños empiezan a aprender sobre las interacciones humanas y cómo cooperar con otros. Esta habilidad no solo ayuda a crear amistades, sino que también enseña valores como la generosidad, la empatía y el respeto.
Cuando los niños comparten, están aprendiendo a ser parte de un grupo y a reconocer que los otros también tienen sentimientos y necesidades. Por ejemplo, al compartir un juguete, un niño no solo disfruta del momento, sino que también fortalece su comprensión de que el juego puede ser más divertido con amigos. Si el niño solo se centra en sus propios deseos, puede que no se dé cuenta de lo que pierde al no compartir: la compañía y la diversión de interactuar con otros.
Además, el proceso de compartir promueve el desarrollo de habilidades importantes como la comunicación, la resolución de conflictos y la extroversión. Los niños que saben compartir tienden a tener mejores relaciones en la escuela y en la comunidad, lo que a su vez les ayuda a tener un mayor bienestar emocional y social a largo plazo.
1. Dar Buen Ejemplo: Ser un Modelo a Seguir
Los niños aprenden mucho observando a los adultos. Por lo tanto, una de las primeras claves esenciales para enseñarles a compartir es dar un buen ejemplo. Los padres y cuidadores deben modelar el comportamiento deseado. Cuando los niños ven a sus padres compartir cosas con amigos o familiares, como comida o tiempo, están más inclinados a seguir ese comportamiento.
Incorporar momentos de compartir en la vida cotidiana puede ser muy efectivo. Por ejemplo, pedir a los niños que ayuden a setear la mesa y compartir la comida con todos los miembros de la familia les muestra que es normal dar y recibir. Del mismo modo, al compartir experiencias, como leer un libro juntos, se les enseña que la verdadera conexión ocurre cuando están dispuestos a compartir el tiempo y la atención.
Reiterar Estas acciones, como decir frases como“me encanta cuando compartimos este momento juntos” puede reforzar mucho más el aprendizaje. Recuerda que los niños a menudo siguen el ejemplo de los adultos más que cualquier instrucción directa.
2. Respetar Su Mundo: La Propiedad es Fundamental
Antes de enseñar a un niño a compartir con otros, es importante comprender que cada niño tiene su propio mundo y sus propias cosas que son muy valiosas para ellos. Por lo tanto, es fundamental respetar su espacio y sus pertenencias. Si el niño siente que su propiedad no es valorada, puede ser más reacio a compartir en el futuro.
En este sentido, puedes utilizar frases como “Es un gran juguete, así que si decides compartirlo, estaré muy orgulloso de ti”. Esto les muestra que sus pertenencias son importantes y que está bien tener límites. Permitirles también decidir cuándo y con quién compartir puede ayudar a construir un sentido de control que les hace sentir cómodos.
Adicionalmente, enseñar a los niños sobre la diferencia entre “mí” y “nuestro” puede ser útil. Ayudarles a entender que hay momentos donde ciertos objetos son solo suyos y otros donde están dispuestos a compartir con amigos, crea un balance saludable entre la propiedad y la generosidad.
3. Supervisar el Uso de Juguetes Compartidos: Aprendizaje Práctico
La supervisión es clave cuando se trata de enseñar a los niños a compartir juguetes. Los juegos en grupo son oportunidades perfectas para que los niños practiquen el arte de compartir. Al supervisar cuidadosamente, puedes facilitar el proceso y ayudarles si surgen dificultades o conflictos.
Una idea útil es establecer un periodo de tiempo donde todos los niños jueguen juntos con los mismos juguetes. Cuando un niño toma la iniciativa de compartir, asegúrate de reconocer y celebrar ese comportamiento. Puedes decir cosas como “¡Genial que decidiste dejar que tu amigo juegue con tu coche!” Este tipo de refuerzos positivos puede incrementar la probabilidad de que se repita el comportamiento.
Además, si hay un conflicto o un desacuerdo, interviene de manera pacífica y ofrece solución. Por ejemplo, puedes sugerirles que usen un temporizador para que cada niño tenga su turno. Este tipo de intervención no solo enseña a compartir, sino que también les ayuda a desarrollar habilidades de resolución de conflictos y a trabajar en equipo.
4. Entender Sus Razones: Escuchar para Conectar
Los niños, al igual que los adultos, pueden tener sus propias razones para no compartir un juguete o una actividad. A veces, puede ser miedo a perder algo valioso o simplemente no estar listos para compartir en ese momento. La empatía en estas situaciones es fundamental.
Tomarse el tiempo para hablar con el niño sobre sus emociones y razones para no querer compartir es una parte importante del proceso. Puedes preguntarles cómo se sienten y validar esos sentimientos. Preguntas como “¿Por qué no quieres compartir tu juguete?” o “Entiendo que eso es muy importante para ti” son un buen comienzo.
Esta práctica de escucha activa no solo les hace sentir valorados, sino que también abre una puerta para que ellos entiendan las razones de otros niños que desean compartir. A veces, solo necesitan un poco de tiempo para hacerse la idea de que compartir puede ser una experiencia positiva en lugar de una amenaza.
5. Utilizar Refuerzos Positivos: Celebrar el Compartir
El poder del refuerzo positivo no debe subestimarse al enseñar a los niños a compartir. Al celebrar y agradecer a los niños cuando comparten cualquier cosa, desde un juguete hasta su tiempo, estás incentivando ese comportamiento y mostrando que es algo bueno. Un simple “¡Qué bien que decidiste compartir con tu amigo!” puede tener un gran impacto.
Además, considera la posibilidad de ofrecer pequeños premios o recompensas cuando se comportan de manera generosa, como elegir un cuento para leer en la noche o tener una actividad especial juntos. Estos refuerzos pueden motivarlos a repetir el comportamiento de compartir en el futuro.
Incluso puedes establecer un sistema de recompensas semanal, donde cada vez que comparten, pueden ganar una estrella de papel. Después de cierto número de estrellas, obtienen una pequeña recompensa. Este tipo de refuerzos les enseñará que compartir puede llevar a situaciones felices.
6. Ser Paciente: Cada Niño Tiene Su Ritmo
Es importante recordar que aprender a compartir puede ser un proceso lento y, como padres o cuidadores, debemos tener paciencia. Cada niño tiene su propio ritmo y algunos pueden necesitar más tiempo que otros para asimilar Importancia de compartir y sentirse cómodos haciéndolo.
Si un niño sigue mostrando resistencia, evita castigar o forzar la situación. En lugar de eso, ofrece apoyo constante. Fomenta la idea de que el compartir no es solo un acto de dar, sino una forma de crear conexiones más profundas con sus compañeros.
Respetar su proceso de aprendizaje significa que, aunque pueda tardar más de lo esperado, cada pequeño avance o intento de compartir debe ser celebrado. La consistencia y el apoyo ayudarán a los niños a asociar compartir con experiencias positivas a lo largo del tiempo.
7. Ampliar el Concepto de Compartir: Más Allá de los Objetos
Por lo general, los niños aprenden a compartir con objetos físicos como juguetes y libros. Sin embargo, es esencial expandir este concepto para que incluya compartir tiempo y atención también. Aprende a mostrarles que compartir puede ocurrir en muchas formas diferentes, como invitar a un amigo a unirse a un juego o ayudar a alguien en una tarea.
Por ejemplo, durante un juego de mesa, puedes enfatizar lo valioso que es turnarse y cómo eso mejora el juego para todos. Además, durante momentos de grupo, como en una clase, puedes hablar sobre compartir ideas y cómo todos pueden beneficiarse de escuchar lo que otros tienen que decir.
Incluir experiencias como el voluntariado o ayudar a otros también abrirá su mente a las distintas maneras de compartir. Estas experiencias ayudan a solidificar el entendimiento de que el compartir va más allá de los objetos y se extiende a compartir valores y momentos significativos.
Conclusión: Fomentando Relaciones Saludables Desde la Infancia
Enseñar a los niños a compartir es una parte fundamental de su desarrollo emocional y social. Al poner en práctica estas siete claves, podremos ayudar a los niños a construir relaciones saludables y desarrollar habilidades que les servirán durante toda su vida.









